
Los problemas de deseo sexual son aquellos que afectan a la motivación o interés sexual. El deseo sexual hipoactivo o bajo deseo sexual es uno de los problemas sexuales más frecuentes en nuestra sociedad actual, siendo más frecuente en mujeres que en hombres.
Dicha afección puede ser primaria (cuando nunca se ha sentido mucho interés o deseo sexual) o secundaria (cuando la persona solía sentir deseo sexual, pero ya no lo tiene). El bajo deseo sexual puede ser hacia la pareja (interes en otras personas, pero no en su pareja) o puede ser generalizada (no existe interes sexual en nadie). En la forma extrema de aversión sexual, la persona no sólo carece de deseo sexual, sino que también puede encontrar el sexo como algo repugnante.
En ausencia de pareja, el bajo deseo sexual puede pasar inadvertido, o al menos no ser una situación preocupante. Sin embargo, cuando se vive en pareja, el bajo deseo sexual suele estar relacionado con una sensación de culpabilidad, desamor e incapacidad sexual. En general, toda persona que viva en pareja, y que disminuye su frecuencia en las relaciones sexuales, puede llegar a pensar que su deseo está mermado o bajo. Pero es importante tener en cuenta, que la frecuencia en sí misma, no determina en absoluto una bajada de deseo sexual. Tener menos relaciones sexuales no determina siempre un bajo deseo sexual, por lo que la frecuencia no sirve para medir el deseo.
Algunas veces, no existe un bajo deseo sexual, sino que ambos miembros de la pareja tienen diferentes grados de deseo, pero sin existir problemas reales de deseo sexual.
No hay que confundir tampoco el deseo con la excitación. La excitación serían los cambios físicos (erección o lubricación por ejemplo) que se experimentan tras una estimulación sexual externa o interna (como fantasías). La excitación y el deseo se presentan de formas no siempre parecidas en hombres que en mujeres.
Existe un problema de bajo deseo sexual cuando hay disminución (o ausencia) de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente. Esto provoca malestar o dificultades interpersonales (DSM-IV-R).
Podremos encontrar las siguientes formas de presentación en los problemas de deseo:
Debemos de tener en cuenta que cada una de estas formas de presentación causa algún tipo de malestar o dificultad social en la persona.
En general, es frecuente confundir el deseo sexual hipoactivo, el trastorno por aversión al sexo y los trastornos de excitabilidad de la mujer. Esta confusión se debe a la evolución de dichos cuadros clínicos. Por ejemplo, existen varias posibilidades:
Los problemas de deseo se originan por diferentes causas orgánicas, psicológicas, culturales, de historia de vida, etc.
Entre las causas orgánicas del bajo deseo sexual cabe destacar:
Entre las causas orgánicas anteriormente expuestas muchas afectan directamente sobre la excitación, pudiendo desembocar con el tiempo en un problema de deseo. Por ejemplo, los bajos niveles de estrógenos disminuyen la lubricación y favorecen la pérdida de elasticidad de las paredes vaginales. Esto puede afectar a la capacidad fisiológica para la excitabilidad. Y esto puede terminar repercutiendo en el deseo. Además, recientemente se ha demostrado que la testosterona es la "hormona del deseo". Niveles bajos de testosterona en el organismo va a favorecer la pérdida de deseo y también afectar al grado de excitabilidad.
Entre las causas psicológicas del bajo deseo sexual:
Aunque a veces, un bajo deseo sexual puede estar originado por causas orgánicas, las causas psicológicas o de historia sexual previa suelen estar más relacionadas con la pérdida o disminución del deseo. Pero independientemente de las causas que originan el bajo deseo sexual, los factores psicosocioculturales influyen en el mantenimiento y potenciación del problema de deseo.
Este es uno de los problemas sexuales más complicados de tratar. Pero actualmente existen diferentes tratamientos que pueden ayudar a incrementar los niveles de deseo sexual. Si quiere recibir consulta con un experto en sexología sólo tiene que pulsar aquí.
